En su texto, al menos así lo comprendí yo y lo pude
confirmar gracias a otras lecturas de la sección Máquinas deseantes, Deleuze
y Guattari dan otro lugar dentro de la realidad a la esquizofrenia. Mientras en
gran parte de la modernidad la esquizofrenia y similares desórdenes mentales
fueron diagnosticados y medicalizados como trastornos de la percepción, en este
texto la esquizofrenia se muestra como dentro del esquema de cosas que naturalmente
pueden ocurrir en un mundo dominado por el deseo. “Lo que el esquizofrénico vive de
un modo específico, genérico, no es en absoluto un polo específico de la
naturaleza, sino la naturaleza como proceso de producción.” La centralidad en
la propuesta de la esquizofrenia en la obra de estos autores puede llegar a conectar
con las búsquedas de Masson, de quien se dice que “sostenía encuentros
regularmente en su estudio de Paris en el 45 de la Rue Blomet. Allí, junto con
Antonin Artaud, Michel Leiris, Joan Miró, Georges Bataille, Jean Dubuffet y Georges
Malkine, el grupo experimentó con estados alterados de la consciencia, fumando
haschisch y opio junto con vino y música, y discutiendo acerca de escritores
centrales del desarrollo del movimiento surrealista: Nietzsche, Arthur Rimbaud,
Comte de Lautréamont e, incluso, el Marqués de Sade” (TheArtStory). Sumado a
ello, su participación en la Primera Guerra Mundial no fue fácil. “En 1915
regresó a Paris y se unió al Ejército Francés, soportando la violencia, el
trauma y la muerte propios de la guerra de trincheras de la Primera Guerra Mundial.
Le fue dada su baja en 1917 después de haber sufrido herida de peche severa.
Duró meses recuperándose en hospitales militares y en instalaciones psiquiátricas.
Aunque la experiencia de estar en la guerra no era algo de lo que Masson
hablara frecuente o explícitamente, ella fue la raíz de una imaginería violenta
en su trabajo que se quedaría con él durante toda su vida”.
Si
tomamos la propuesta deleuziana-guatteriana de ver la realidad a través de una
interconexión de productos de productos, o como “Las máquinas deseantes son
máquinas binarias, de regla binaria o de régimen asociativo; una máquina
siempre va acoplada a otra. La síntesis productiva, la producción de
producción, posee una forma conectiva: «y», «y además»... Siempre hay, además
de una máquina productora de un flujo, otra conectada a ella y que realiza un
corte, una extracción de flujo (…) El deseo no cesa de efectuar el acoplamiento
de flujos continuos y de objetos parciales esencialmente fragmentarios y
fragmentados. El deseo hace fluir, fluye y corta,” (1972) Los resultados de sus
obras, la expresividad de la sexualidad, de la aparente distorsión de la
realidad es una expresión de la máquina, la guerra o sus trastornos psiquiátricos,
que transmite su flujo a través de la capacidad representativa de la máquina
deseante que fue Mosson y que, en definitiva conlleva a la construcción de la
obra de arte que, en sí misma también conecta con el espectador quien sirve de punto
de conexión, de punto de corte y extracción de flujo, y así existe una
interminable conectividad, no lineal, sino simplemente interconectada entre
diferentes máquinas deseantes.
Otro de
los temas predominantes de su pintura fue la metamorfosis, la cual buscó
representar en sus obras de 1963 y 1961, intituladas Metamorphosis y Metamorphoses.
En estas pinturas, podríamos afirmar, siguiendo la idea de “El producir siempre está injertado
en el producto; por ello, la producción deseante es producción de producción,
como toda máquina, máquina de máquina.” (1972), que, gracias a su ser abstracto,
podemos ver en ella la explicitación de la concatenación de los conceptos
máquina de máquina, producción de producción. Sobre todo en la pintura de 1963,
es posible reconocer el proceso productivo que conlleva a la consolidación de
la máquina deseante que puede ser el ser humano. El arte en sí mismo puede ser
una de las maneras más clara para representar la forma en que Deleuze y
Guattari comprenden la realidad y proponen su lectura de ella. “El cuerpo sin
órganos, lo improductivo, lo inconsumible, sirve de superficie para el registro
de todos los procesos de producción del deseo, de tal modo que las máquinas
deseantes parece que emanan de él en el movimiento objetivo aparente que les
relaciona.” (1972). Viendo el lienzo como aquello que recibe dicho influjo que
transita desde el artista hacia lo incorpóreo, lo sin órganos, sirve de
superficie para el registro de todos los procesos de producción del deseo. Pero
este no es el único, el cuerpo humano, la mente tiene la misma receptibilidad
frente a la máquina deseante que es la guerra. Esta imprime en el cuerpo sin órgano
que es el ser humano frente a ella. Esto mismo es posible percibirlo en su pintura:
The painter and the time de 1938, donde no solamente el artista se
encuentra deformado, atravesado por una percepción que se percibe, a través de
una mano desproporcionada, que produce, evidentemente, resultado del influjo
proveniente de la mente algo entre representativo y abstracto. La figura
femenina representada se construye con base en elementos de fundamento natural,
es decir, objetos tomados de naturaleza, como flores, hojas, ramas, bichos.
¿Puede ello representar, así mismo la desaparición de la separación entre
naturaleza y humanidad? Como lo mencionan Deleuze y Guattari: “Hombre y
naturaleza no son como dos términos uno frente al otro, incluso tomados en una
relación de causa, de comprensión o de expresión (causa-efecto, sujeto objeto,
etc.). Son una misma y única realidad esencial del productor y del producto”
(1972). En esta unión alcanzada por la propuesta deleuziana-guattariana, es más
que claro que la división entre humanidad-naturaleza no existe. De igual manera
que el producto y lo producente, la máquina y lo maquinado cuenta con entidades
diversas, una vez unas y otras veces otras, en el caso de la máquina deseante-productor-producto
que es el ser humano este también habita de manera natural. Esta naturalización
que proponen estos autores considero que es la más poderosa de sus propuestas.
Al dar a la esquizofrenia, a los trastornos, a las experiencias mediadas por la
utilización de sustancias psicoactivas una realidad inmersa en el devenir de la
causalidad de la producción, ellos redireccionan la concepción de lo diferente.
REFERENCIAS
André
Masson. (s/f).
The Art Story. Recuperado el 25 de noviembre de 2025, de https://www.theartstory.org/artist/masson-andre/
André
Masson. (s/f-b).
www.wikiart.org. Recuperado el 25 de noviembre de 2025, de https://www.wikiart.org/es/andre-masson
Deleuze,
G. & Guattari, F. (1972). Máquinas deseantes. En: El Anti-Edipo:
Capitalismo y esquizofrenia (pp. 11-54). Paidós. . Gilles Deleuze Y Guattari
Capitalismo Y Esquizofrenia El Antiedipo : Free Download, Borrow, and Streaming
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